Vecinos de Vadorrey piden el dragado de todo el río porque ven amenazada “su integridad”
Advierten de que el Ebro ha perdido hasta cuatro metros de profundidad en varias zonas y que ellos sufren las consecuencias. La Asociación envía un informe a Bruselas para contrarrestar la opinión ecologista.


 La Asociación de Vecinos de Vadorrey ha urgido al Ayuntamiento, la DGA, la Confederación Hidrográfica del Ebro, la Expo e incluso a la Unión Europea un dragado global de todo el río en su tramo urbano porque ven amenazada “su integridad”. “Somos la comunidad que vive más cerca del Ebro y hemos sufrido las consecuencias más graves del abandono del río”, denunció el presidente de la Asociación Iberflumen y secretario de la Asociación de Vecinos Vadorrey-Parque Oriente, Pablo Polo. Este barrio de la Margen Izquierda es el principal afectado durante las crecidas ordinarias con imágenes ya habituales de garajes inundados, ascensores inutilizados, etc.
Por eso y ante la queja de los ecologistas ante la UE por el dragado que va a llevar a cabo la Expo para garantizar la navegabilidad, han decidido mandar un informe a Bruselas elaborado por Iberflumen sobre la situación actual del Ebro. “Como vecinos de esta ciudad no podemos entender que se antepongan conceptos ecológicos al interés de personas que defendiendo igualmente su entorno no menoscaban el carácter medioambiental, pero que ven amenazada su integridad si se mantienen las situaciones actuales”, explica la Asociación de Vecinos en el escrito que han enviado a las distintas administaciones.

Estrechamiento del cauce

Según la entidad vecinal, el cauce del río ha sido utilizado durante los últimos 60 años como vertedero, lo que ha provocado su estrechamiento, en muchos lugares en más de 40 metros. En el Puente de Piedra, por ejemplo, la anchura es de 220 metros aunque, en la mayoría del tramo urbano no supera los 180. Pero es más, según el informe de Iberflumen, en varias zonas, el Ebro ha perdido una profundidad de entre tres y cuatro metros, principalmente por la construcción de los puentes. Dicho estudio destaca que han seguido un proceso similar: se construyeron penínsulas (islas de tierra en el cauce del río) para hacer los pilares del viaducto, pero nunca se retiraron completamente, de forma que se acumulan gravas y limos.
Es el caso, por ejemplo, del Puente de Santiago, que fue el primero en provocar la acumulación de materiales del proceso constructivo en el cauce y la pérdida de profundidad. Le siguieron el Puente de La Almozara, la ampliación del de Hierro, el parque de Tenerías, el Puente de la Unión (incluso se vertió hormigón al río), el de Giménez Abad y el del Ferrocarril. Todas estas isletas en medio del cauce tienden a naturalizarse y, sobre ellas, crece vegetación y árboles, que a su vez retienen tierras y escombros, estrechan el cauce y alzan el fondo. Además, con las avenidas, a veces, son arrastrados y se convierten en un peligro para los viaductos e instalaciones urbanas. Lo mismo ocurre con los árboles que crecen en las riberas con taludes de más de 45 grados, donde se acumulan escombros que con las avenidas caen al cauce.
Todo esto provoca que la caja del río (por donde discurre) haya perdido capacidad y, a su vez, haya modificado los freáticos. La consecuencia son las habituales inundaciones en los bajos de la ciudad durante las crecidas ordinarias, “con serios perjuicios a numerosos vecinos suponiendo un mayor y potencial peligro en otros ámbitos urbanos”. Pero la situación se agrava con la gran cantidad de obras que se están acometiendo para la Expo 2008 en todo el entorno del río y que han originado la multiplicación del número de playas en el cauce: el azud, el Puente de Piedra, la pasarela de La Almozara, el Pabellón Puente, el Puente del Milenio, etc.
Por todo ello, reclaman una restitución urgente y global -no solo en los tres puntos previstos en el proyecto de navegabilidad- “para garantizar la seguridad de los ciudadanos”. Además, solicitan especial atención a la defensa de las condiciones naturales del río durante las obras.

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