PUNTE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR

 

En la construcción de este puente se alcanzaron cotas difíciles de entender en lo referente a ignorar el respeto de las demandas naturales.

Antes de entrar a analizar esta construcción tenemos que reseñar otra intervención de consecuencias graves para la ciudad.

PARQUE DE TENERIAS.

La construcción de dicho parque supera la trasgresión más grave de las normas de respeto que un río exige; su cauce constante, como ya comentamos, en esta zona central del valle con 180 m. entre márgenes, fue reducido a 120 m. con taludes casi verticales, sin posibilidad de expansión en caso de avenida, mas sin capacidad de recepcionar el agua acumulada en la zona del Arzobispado, con 220 m. de anchura. ¿Dónde metemos los 100 l. de agua que existen de diferencia?

Sin lugar a dudas, el parque de Tenerías tendrá que ser desmontado, reducir su perfil y ampliar con ello la capacidad de conducción de la caja.

La construcción primera del puente de Nuestra Señora del Pilar respetó las exigencias del río. Las respetó todas, porque el gálibo estaba de acuerdo al emplazamiento y forma de las márgenes.

Cuando el río salía de la ciudad, nada impedía su camino, solamente las aguas de su afluente, El Gállego. Este río depositaba sedimentos en el cauce que entorpecían levemente su flujo.

Cuando se decide ampliar sus servicios se comete la mayor agresión al río, se cierra primero un lado, luego el otro La imagen que vemos en la fotografía será la que definitivamente determinara la capacidad de flujo final del río.

Apenas unos pocos árboles en los laterales del estribo del antiguo Puente Tablas. Hoy la vegetación alcanza a la tercera arcada, y sigue avanzando sobre toda la tierra visible en la fotografía, QUE NUNCA FUE RETIRADA.

Las consecuencias de estas obras las podemos ver en las siguientes imágenes.

Margen izquierda, aguas debajo del puente Nuestra Señora del Pilar. La pérdida de fondo es evidente, no sólo es sequía, sino que nos permite ver que incluso parte de la escollera construida en años pasados. Se encuentra semioculta por los aportes de grava.

Margen derecha aguas abajo del Puente. Las islas están consolidadas, el peligro por reducción de capacidad del cauce también.

Aguas arriba del puente, encontramos las consecuencias directas. Las islas son de mayor entidad, los árboles de mayor porte, los canales que se ven en la fotografía pronto serán cegados por causas provocadas por el hombre; el curso de las aguas marca el abandono de este pedazo de cauce.

El fondo del río ha ascendido en esta zona de modo evidente. En este sector, parte baja de la ciudad, se suman poco a poco, día a día, intervención tras intervención, los elementos de una amenaza real.

A la elevación del fondo del río por vertidos y retenciones de arrastres, se suma el estrechamiento del cauce por el Parque Tenerías y a todo ello se suman los vertidos recientes de La Huerva.

Recientemente, una riada ocasionó gran cantidad de arrastres; su paso ocasionó los daños esperados a lo largo del cauce en un acontecimiento de este tipo. Lo excepcional se produjo cuando los arrastres llegaron al Ebro.

Los materiales arrastrados se quedaron en la desembocadura. En condiciones normales dichos aportes hubiesen sido arrastrados por la corriente del Ebro. Chocaron con un fondo alzado, se detuvieron y formaron una isla que no podía ser arrastrada; dicha isla provocó la retención de los arrastres naturales del río y todo ello acentuó la elevación de la cota de fondo, y de modo grave, la reducción de la anchura del cauce.

La reforestación natural del fondo del cauce ha comenzado en esta zona. El proceso iniciado en la zona del puente de la Almozara y el Nuestra Señora del Pilar se está repitiendo con las mismas pautas.

PUENTE DE LA ALMOZARA

 

En este puente se pone de manifiesto una vez más las nefastas consecuencias que tienen la falta de sensibilidad ecológica y la ignorancia, que la vulneración de ciertas normas, tiene en la seguridad de muchas personas.

Una vez más, se pone de manifiesto la necesidad de una vigilancia sobre el comportamiento y actitudes de todas aquellas actividades que afectan al bien común.

Cuando fue construido, se respetó la dinámica del río; posteriormente se actuó para modificar y ampliar su servicio; indiscutido, necesario ayer, hoy indispensable. Esto que comporta el aplauso de la existencia del puente, acentúa el reproche al modo de comportamiento al final de su modificación.

Primer puente del ferrocarril en la zona de la Almozara.

Las márgenes limpias, amplias,

no suponen límites a la expansión de las aguas.

La segunda obra. Se procedió a sustituir los pilares y la estructura metálica, las consecuencias de la obra tampoco se dejaron sentir el lecho del río, su fondo fue posteriormente pisado por numerosos ciudadanos que acudían al baño.

Tercera y última obra; se ciega el cauce, del mismo modo se cegó la parte abierta visible en la fotografía, si se pudo retirar toda esa tierra en un lado del río ¿Por qué no se retiró la tierra que vemos en la foto?

Las consecuencias al final de la obra es clara; en estas dos imágenes islas que no existían en la primera, afloran en la segunda, ciegan el cauce, el peligro no viene por el río, se alza con su fondo.

El peligro aumentará con el crecimiento de especies vegetales dentro del cauce. Vegetación que en las márgenes es deseable, cuando crecen en el cauce son una amenaza aguas abajo.

La amenaza hoy es más evidente que nunca; el efecto barrera de los depósitos no retirados, sigue trabajando acentuando el peligro, que para la ciudad suponen. La vegetación en el centro del cauce, seguirá creciendo, reteniendo tierras, estrechando el cauce y alzando el fondo, cuando sus raíces no aguanten, cuando la fuerza de una corriente extraordinaria lo arranque se convertirá en un peligro para los puentes e instalaciones urbanas.

PUENTE DE PIEDRA

 

Es importante reseñar la intervención en este puente.

Cuando se procedió a su restauración, en la margen izquierda aguas arriba del mismo se instaló una playa de trabajo para alojar de un depósito de cemento líquido continuo, destinado a los trabajos de continuidad. Los trabajos acabaron, el puente lo terminaron, pero la playa nunca fue desmontada, hoy casi esta naturalizada, casi.

Aguas abajo del puente, años después de su conclusión, todavía podemos ver los restos abandonados por la empresa constructora.

Entre los trabajos acometidos por la empresa, figuraba el realizar asentamientos del tablero base del puente, el construido bajo agua. Cuando se procedió a realizar la consolidación de dichos cimientos, se cegaron los pasos de agua con efecto Ventury que se ocasionaban bajo el mismo.

Al cerrar dicho flujo se cerró la corriente que alimentaba el pozo San Lázaro y que mantenía cierta profundidad en la zona de delante del Puente de Piedra.

Vista de la playa de cemento dejada por la empresa constructora.

PUENTE DE SANTIAGO

 

Será este puente el primero que evidenciará los defectos o vicios adoptados en la construcción de los puentes.

La isla central para el apoyo de las arcadas motivó la

Introducción de una gran cantidad de tierra.

La acumulación de materiales depositados y no retirados para construir las cimentaciones, los elementos estructurales caídos al río en el proceso de la construcción y la existencia del zócalo del Puente de Piedras fueron los causantes de la acumulación de sedimentos y la pérdida de profundidad.

Todo esto llevó a la primera consecuencia con repercusión social: la pérdida de la prueba internacional 45 minutos motonáuticos Ciudad de Zaragoza.

PUENTE DE ARENEROS

 

Será el Puente de ARENEROS el primero que alterará las condiciones del cauce.

Construido para facilitar el acarreo de áridos desde la margen izquierda, lugar de extracción, a la utopista en construcción, fue abandonado a la conclusión de la misma.

Dicho puente, construido con muy bajo gálibo, suponía un peligro ante la existencia de posibles crecidas. La falta de mantenimiento, ocasionó su deterioro progresivo.

Construido junto con una gran playa de trabajo, las tierras acumuladas para realizar una pista que posibilitara el paso de máquinas y proceder a la inca de los pilares, fueron la causa y consecuencia de la pérdida de caudal; la tierra nunca fue retirada, las distintas crecidas ordinarias laminaron los depósitos, generando una pérdida de capacidad de caudal. Esta actuación se repetirá en todos los puentes construidos en el tramo urbano, con excepción del Puente de La Unión.

Dichas tierras laminadas por el fondo del río se constituyen a su vez en una barrera para los distintos aportes, que de modo natural realiza el río. Estos aportes son retenidos con un efecto cuña que se extenderá aguas arriba de la barrera artificial provocando una cota nueva sobre su precedente.

Esta cota alzada sobre el fondo del cauce, tiene similares consecuencias aguas debajo de dicha barrera. Al ser acumulaciones de materiales rodados, tiene el efecto de extensión mediante sedimentación de los arrastres naturales. Esto, dentro de los ciclos naturales, provoca la extensión de la nueva cota aguas abajo. El efecto de pérdida de capacidad de la caja ha comenzado un proceso que solo corrientes excepcionales modificará.

En la actualidad, la playa construida ha sido naturalizada por la dinámica del río. La pérdida de capacidad de la caja del río después de 38/40 años es apreciable, el puente fue demolido a mediados los 80 y sus tableros depositados en la margen derecha. La naturaleza no a logrado integrarlos.

Fotografías tomadas en los días de demolición del PUENTE ARENEOS

EL PELIGRO DEL CAUCE

NECESIDAD DE DRAGARLO.
La situacin actual del cauce del ro Ebro requiere una revisin urgente sobre la
capacidad de conduccin  de aguas dentro de su caja.
Las distintas aportaciones al cauce de elementos slidos de muy diversas
procedencias son las responsables de una reduccin importante de la capacidad de
conduccin de la caja.
Dicha reduccin ha dejado de ser una posible amenaza para transformarse en un
peligro real.
La capacidad mermada de la caja en su paso por la ciudad fue y ser, si no se
interviene en el cauce, motivo de desbordamiento e inundaciones en caso de crecidas
ordinarias.
Las causas de la reduccin de dicha capacidad  la encontramos y centramos en las
distintas construcciones de los puentes que cruzan la ciudad. Los procesos de
construccin, en todos ellos, se cortan en el momento de la inauguracin, siempre
ajustadas en plazo; eso obliga a retirar las mquinas del lugar sin terminar el proceso.
Nunca se retiraron las playas de trabajo, que se necesitaron  para la construccin.
Nunca se procedi a restituir el entorno ecolgico, y por tanto,  ayudar a su
regeneracin.
El abandono, en el lugar de la obra, de elementos ajenos al cauce ocasiona que la
naturaleza cubra los mismos y comience un nuevo proceso de naturalizacin del
espacio. Dicha naturalizacin vino a ocultar los peligros que para la ciudad supone el no
respetar unas pautas necesarias con la naturaleza.

El presente estudio resumido, es una muestra de lo comentado y la demostracin
grfica del peligro que amenaza a la ciudad, si no se procede a restituir al ro la
capacidad de caja de recepcin y conduccin de aguas.
Con un ancho constante de 180 m de lmina de agua desde una margen a otra, el
Ebro antes de entrar en la ciudad mantiene una media de 1,80 a 2,00 m de profundidad
en las zona central, entendiendo como zona central los 100 m centrales.
La profundidad presenta alteraciones en reduccin constante, al aproximarse a la
orilla, con excepciones acentuadas en las horillas contrarias al cambio de curso del ro,
lugares donde la profundidad de las aguas aumenta, por efecto de la erosin ocasionada
por la friccin y la velocidad.
Este proceso natural provoca una mayor extensin de playa en la orilla opuesta,
donde el agua pierde velocidad; dicha perturbacin natural en el lecho del ro ocasiona
la alteracin de la caja para permitir la recepcin de un flujo constante sin perturbacin
de la lmina en superficie.
Esta perturbacin de la lmina la encontraremos en el curso urbano ocasionada
por una causa comn, la construccin  de los puentes.
El proceso de construccin de los ltimos puentes en la ciudad ha sido
responsable de la prdida de capacidad de caudal.
En la construccin del Puente de Piedras, su anchura  fue concebida en 250 m;
posteriormente se reducira a 220 por el cegamiento de uno de sus arcos, quedando hoy
bajo la zona del paseo Echegaray; esta mayor anchura (250 m) del cauce se forz, para
mantener los 180 m. de paso libre de aguas una vez descontada la anchura de los pilares.
La anchura de 220 m. se mantiene en la zona del arzobispado, zona donde se
construy el antiguo Puente de Tablas sin alterar la capacidad de caudal.
Posteriormente se construira el Puente Nuestra Seora del Pilar que mantuvo la
misma anchura.
La construccin del Puente del Ferrocarril en la zona de la Almozara ser de
mayor anchura
Ninguna de estas construcciones perturb las caractersticas de la caja ni su
capacidad de traslado.